La atmósfera del Sí de las niñas
- EntreButacass

- 18 jun 2021
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 25 jun 2021
La obra “El sí de las niñas” de Leandro Férnandez de Moratín fue publicada en el año 1806. En ese entonces los matrimonios arreglados eran algo común, pero afectaban principalmente a las mujeres, quienes debían aceptar lo que se les ordenara. El argumento de la obra parte de esa idea social, en donde el protagonista Don Diego (59 años) quiere casarse con Paquita (16 años), cuya madre (Doña Irene) ha planeado el matrimonio de su hija, ignorando que ella está enamorada de Don Félix. No obstante, se presentarán personajes que si respetarán la voluntad de la joven y buscaran ayudarla. Es por ello que se puede evidenciar una relación entre la configuración de los personajes con el cambio de la atmósfera en los distintos grados de representación del espacio.
La obra transcurre en un mismo lugar “la posada de Alcalá de Henares”. Este último, dentro de los grados de representación, vendría a ser un espacio patente; en donde hay personajes de la misma condición. Inicialmente, observamos como Doña Irene impone su opinión por encima de la de su hija, por lo que marca la primera dinámica y atmósfera en donde se evidenciara la sumisión. En las escenas siguientes vemos como el protagonista (Diego) le insiste a Irene en saber la opinión de Paquita, pero ella lo manipula constantemente a pesar de que él tiene más “poder”: “Mal parecería (…) que una doncella (…) se atreviese a decirle a un hombre: yo le quiero a usted”. Más adelante, aun estando en el mismo espacio, podremos ver que Paquita cambia (por momentos) porque se desarrolla con mayor naturalidad, esto debido a la ausencia de Irene y a la presencia de Rita, quien la apoya en secreto.
Por otro lado, para contextualizar la historia de Paquita, el autor recurre a un espacio ausente, el convento. Ahí es en donde la joven ha vivido junto a su madre y las monjas (personajes ausentes), y en donde ha estado más oprimida; pero a su vez donde llega a sentir una atmósfera de libertad porque logra mantener un romance con Don Félix. Este último, es a quien ella libremente desea, lo que se puede evidenciar en la escena IX, cuando se alegra de su llegada a la ciudad: “(…) ¡Oh!, yo le prometo que no se quejará de mí. Para siempre agradecimiento y amor”.
Es así como vemos que las diversas configuraciones van cambiando por completo la atmósfera de un mismo espacio, en donde hay tanta libertad como frustración. Todo ello, también influenciado por el juego de roles y poderes que asumen los personajes, por lo que podemos ir deduciendo quien representa el mayor obstáculo en la obra (Doña Irene). Entonces solo quedaría responder algo ¿la posada tendrá finalmente una atmósfera de paz o de lucha?
Teatrera: Camila Yfuma
Bibliografía:
García Barrientos, José Luis. 2012 “Como se comenta una obra de teatro”. Grados de representación de los personajes, (p.182-185}.




Muy interesante 😊